


Un bar construido sobre un gesto: los cuernos del rock que se convierten en un cinco. «Пʼятниця» — viernes en ucraniano.
El nombre ya era una promesa — viernes. Faltaba el gesto. La mano de los cuernos del rock, vista de perfil, dibuja un 5. Ese 5 sustituye a la primera letra del nombre y el resto va en una cursiva pesada que suena a concierto.
El logotipo vive donde vive la cerveza: en el vaso, en la chapa, en la copa. La mano-cinco se reconoce incluso medio tapada por la espuma — esa era la prueba de fuego del símbolo.


Rojo intenso, blanco y negro, carteles que parecen entradas de concierto. Es una marca que no intenta gustar a todo el mundo — intenta que su gente la reconozca desde la otra acera. Lo consigue.

La serie de carteles del bar: leyendas del rock recortadas sobre la mano-cinco gigante. McCartney, Jagger — los viernes tienen santoral propio.

