


Una pizzería de reparto con una promesa medible: 29 minutos o la pizza es gratis. La marca se construyó alrededor de esa cifra.
«Pronto» significa rápido — y el negocio quería franquiciarse. Eso pide dos cosas de la marca: una promesa que cualquier local pueda cumplir, y un sistema visual que cualquier franquiciado pueda aplicar sin estropearlo.

El símbolo son porciones de pizza colocadas como un botón de play: el pedido está en marcha. Verde y rojo dicen «Italia» sin dibujar una bandera. Todo en plano, todo reproducible en una caja de cartón kraft con una sola tinta.

La cifra se volvió mantra: orgullo, ventaja y — sobre todo — responsabilidad. Si el repartidor llega tarde, la pizza es gratis. Una promesa así vale más que cualquier eslogan, porque se puede comprobar con un reloj.

Para la franquicia se diseñó el kit completo: rótulos, cajas, vasos, uniformes — y hasta un piloto de juguete como regalo con los pedidos grandes. Los detalles pequeños son los que la gente fotografía.
